No sabían como decirle a Pedro sus compañeros de cuarto en el norte de los Estados Unidos, que su mamá acababa de fallecer, según una llamada telefónica desde su lugar de origen.
Cuando Pedro regresó de su trabajo, escondiéndose siempre de la patrulla de la migra, comentan entre ellos ‘‘¿Quién se anima a informarle a Pedro?’’.
--Yo no, dice Juan. --Yo tampoco, le sigue Carlos. Pepe, bien machín, haciendo de tripas corazón, levanta la mano: --‘‘Bueno... yo mero le digo... ya sé como hacerlo para no sentir tan gacho’’...
Entra Pedro a la habitación que comparte con sus compañeros ‘mojados’, y todos expectantes, miran a Pepe, y lo animan a que dé el paso tan difícil, como es dar un aviso de ese calibre.
--‘‘Ejem...’’ aclara Pepe su garganta dirigiéndose a Pedro, que intrigado observa todo el movimiento, pues percibe en el ambiente el clima de tensión. --‘‘Oye Pedro, rompe por fin Pepe, quién prefieres que se muera, tu mamá o mi mamá?’’.
-- ‘‘¡¡Pues la tuya!!’’ contesta Pedro con una amplia sonrisa... --‘‘¡ándele!, le revira Pepe con acento triunfal, ¡Por culero, se murió la suya!!’’...
Por: Carlos García, el Mamut